jueves, 30 de noviembre de 2017

Los avatares de una Start Up en sus inicios

La era digital abre unas oportunidades ilimitadas a los emprendedores con buenas ideas. Las historias que hablan del éxito son bien conocidas, sin embargo  son muchos los que lo intentan y  pocos los que lo consiguen.



En la red compiten en este momento CUATRO MILLONES DE APPS, lo que nos da una idea del grado de dificultad que entraña el llegar a hacerse un sitio propio en un mercado con una oferta tan amplia. 

El emprendedor digital se enfrenta a dos retos: de una parte, el tecnológico, esto es, la dificultad de desarrollar la aplicación en sus aspectos puramente técnicos. Se trata , en la mayor parte de los casos, de un largo proceso de ajustes, correcciones, adaptaciones y mejoras , susceptible de prolongarse casi indefinidamente.
De otra parte el de dar a conocer a los usuarios potenciales (target) la existencia de la aplicación. Se calcula que los esfuerzos financieros para conseguir que una APP llegue a volar alto, deben repartirse al 50% entre ambas actividades; esto es, 50% al desarrollo técnico y 50% a las acciones de marketing. Naturalmente, para hacer viable esta primera etapa del proyecto, es imprescindible contar con los recursos financieros suficientes para aguantar hasta tanto la idea inicial cobra forma y comienza a madurar, dando lugar a un flujo creciente de ingresos.
    Según datos de la publicación Economía Digital, en lo que va de año, la inversión en Start-ups en España alcanza la cifra de 845 mill de euros, de modo que el sector representa ya un 5,2 % del PIB español.

Jobin es una aplicación surgida hace apenas 3 años, que está abriéndose paso en el mercado de las apps a buen ritmo, por cuanto que satisface una necesidad muy concreta y aporta una utilidad indudable a los usuarios. Como nos cuentan en el siguiente vídeo sus promotores, la idea surgió en la mente de tres veinteañeros que decidieron llevarla a la práctica con mucha ilusión y plenamente convencidos de su capacidad para convertirla en un éxito empresarial. 



Como en el caso de cualquier Start-Up, tras el proceso inicial de concreción de la idea y del modelo de negocio, las sucesivas inyecciones de capital de los business angels interesados en el proyecto, a través otras tantas "rondas de financiación", permitieron crear un equipo de profesionales capaz de culminar el complejo proceso técnico de dar forma a la aplicación. Un proceso que, en una etapa inicial, requiere la realización de constantes ajustes y nuevas mejoras, en ocasiones a partir de las recomendaciones de los propios usuarios.



En el momento presente, Jobin cuenta ya con el impulso necesario para consolidarse como una verdadera referencia en el mercado de las reparaciones domésticas, en las grandes áreas urbanas de nuestro país. A los tres promotores iniciales se añade un equipo de 13 personas, todos ellos profesionales de alta cualificación en las áreas técnica, comercial y financiera. Tal como ha sucedido en otros proyectos que han alcanzado éxitos rotundos en este sector, el salto cuantitativo definitivo de esta aplicación vendrá de la mano de nuevas acciones publicitarias de gran impacto mediático, probablemente en medios televisivos de cobertura nacional.  



                               

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